Ramagya
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Rama y el Ciervo de Oro

राम

El Señor Rama, Sita y Lakshmana vivían en el bosque de Panchavati durante su exilio. Un día, Sita avistó un ciervo dorado de extraordinaria belleza. Su piel relucía como el oro con manchas plateadas que salpicaban su cuerpo. Sita quedó hechizada y le pidió a Rama que capturara al ciervo para ella. Lakshmana sintió desconfianza. Le dijo a Rama que ningún ciervo ordinario podía tener ese aspecto y que podría tratarse de un engaño de un demonio. Pero Rama quería cumplir el deseo de Sita, así que fue tras el ciervo. El ciervo era en realidad un demonio llamado Maricha, quien había sido enviado por el malvado rey Ravana como parte de un perverso plan. Rama disparó una flecha al ciervo. Mientras Maricha agonizaba, lanzó un grito de auxilio con una voz que sonaba exactamente igual a la de Rama. Sita escuchó el grito y se llenó de angustia. Instó a Lakshmana a ir a ayudar a Rama. En el momento en que Lakshmana partió, Ravana llegó disfrazado de hombre santo y secuestró a Sita. Esta historia nos enseña que aquello que parece demasiado hermoso o demasiado bueno para ser verdad puede ser, en ocasiones, una trampa disfrazada.

Moraleja

Todo lo que brilla no es oro — sé siempre precavido y piensa antes de actuar.